DMACC la «Task force» del sinhogarismo en San Francisco

Semanas antes de llegar a San Francisco traté de conseguir el contacto de alguien en la unidad que se ocupa del sinhogarismo en la ciudad. En Los Angeles no había conseguido finalmente hablar con el equipo de ciudad que se ocupa de esta realidad porque era un equipo muy reducido que no estaba en el territorio. De ello se ocupaba cada unidad y, en concreto, la Reset Unit de Central LAPD (Los Angeles Police Department) con quienes patrullé en sus distintos turnos día y noche.

En San Francisco, por el contrario, desde 2023 el equipo policial encargado de dar respuesta a la demanda vecinal de quejas por presencia de personas viviendo en la calle se ha triplicado y ahora cuenta con veinte agentes y dos sargentos que se ocupan de lunes a viernes de responder a las peticiones sobre sinhogarismo. Mi primera sorpresa: no se llaman unidad de sinhogarismo de la SFPD (San Francisco Police Department), son la DMACC (Drug Market Agency Coordination Center).

Su capitán me responde entusiasta que les visite en cuanto llegue, me manda la dirección y al día siguiente de aterrizar me presento al servicio. Estaré con ellos repetidamente durante mis cinco semanas patrullando con sus sargentos: E. y H. a quienes agradezco encarecidamente su generosidad y paciencia.

La Drug Market Agency Coordination Center se creó bajo la alcaldía de London Breed para unir todas las agencias de seguridad, servicios sociales y espacio público bajo un mismo techo. El reto: acabar con el tráfico de drogas al aire libre (open air drug markets). Su principal dificultad? Los cárteles y las organizaciones delincuenciales internacionales. De hecho, mi primer encuentro en DMACC fue por azar con un político que iba a una reunión y, en cuestión de minutos, me detalló cómo organizaciones chinas operan a gran escala de la mano de los cárteles mexicanos para inundar de fentanilo y otros opioides sintéticos toda la costa oeste de EEUU.

«En materia de mercado de drogas al aire libre, nos ocupamos del triángulo de estas seis calles, Tenderloin, todo está concentrado aquí», me explica el Lieutenant (subinspector) F.G. De modo que poniendo el foco en estas seis calles, en el día a día, la coordinación multi-agencia se estructura por «Branches». El subinspector me explica que tras el Katrina G.W.Bush en la ley de emergencias decretó que todos los organismos debían trabajar conjuntamente en la operativa y dividía por ramas el trabajo. Así lo han hecho en DMACC con la emergencia de los opioides: la rama drogas, la rama espacio público, la rama comunidad, etc. Cada rama tiene unos servicios: por ejemplo, la policía está en la rama drogas y la de espacio público pero no en la de comunidad ni en la de atención social. Cada mañana y tarde hay reuniones diarias de repaso de recursos y presencia por territorio y franja horaria.

El cuadrante permite saber quién cubre cada espacio y en qué horas, que actividades comunitarias hay para asegurar que el espacio está limpio y no hay inseguridad. Pero también permite repasar nuevos incidentes como, por ejemplo, los mercados de venta durante la noche, cuando hay menos servicios operando. Sobre esta información se planean operativos nocturnos conjuntos específicos que suceden una vez a la semana.

Acaba la reunión y cada servicio continúa con su operativa diaria. Todos trabajan en la misma planta del edificio, un edificio de oficinas muy céntrico. A la derecha están dos hombres y una mujer, todos civiles, que se ocupan de gestionar las llamadas al 311.

J., una mujer en sus cuarenta, me explica que ella la mitad de la semana trabaja en la central de comunicaciones coordinando los turnos y la otra mitad en DMACC. Me enseña el dispatch, el programa con el que recibe los avisos y asigna patrullas. En el caso de las quejas vecinales por sinhogarismo reciben y gestionan las de toda la ciudad. La mayoría llegan a través de la APP y el programa permite visualizar imágenes y vídeos. «En este caso, este hombre está en una calle muy céntrica, así que antes de que asigne a una patrulla seguramente ya habrán llegado a él con el patrullaje a pie», me detalla señalando una fotografía que acaba de entrar vía app.

Porque en la misión que tiene San Francisco de recuperar la imagen de aparador al mundo como cuna de la industria tech, de ciudad artística y «hipster», el espacio público lo es todo. Recobrar una imagen de ciudad impecablemente limpia al más puro estilo del centro de Hong Kong o Copenhagen es su principal reto y, para conseguirlo, necesitan quitar de la retina las imágenes de campamentos de tiendas y personas consumiendo fentanilo a plena luz del día. Y así de sencillo, así de inmediato, acaban las drogas, el sinhogarismo y el incivismo metidos todos en el mismo cajón.

Sin tener en cuenta que, en las calles de Tenderloin hay una absoluta mezlca de personas de distintos orígenes y realidades, todas viviendo en distintas formas de sinhogarismo. Sí, es una realidad que hay consumo de fentanilo fumado en casi cada esquina, pero también hay abuelas de orígen asiático sentadas en andadores; hay mujeres afroamericanas y hay hombres que pasean a sus perros y que hace décadas que viven en los refugios y en los apartamentos residenciales para personas sin hogar.

El equipo de policías uniformados que se encarga de «retirar» los campamentos ha crecido exponencialmente desde que San Francisco aplica la sentencia de Johnson vs City of Grantss Pass (2023) que recurre la sentencia del 9o circuito del Tribunal Supremo Martin vs City of Boise (2018). La sentencia de 2018, finalmente aprovada por la Corte Suprema en 2021, establecía que no se podía denunciar a las personas por dormir en la calle cuando no existen otros recursos disponibles, ya que este sería un tipo de castigo cruel y inhumano. En la de 2023, el tribunal supremo dejó sin efecto la anterior sentencia basándose en que denunciar a una persona por dormir en la calle no es un crimen inusual ni cruel. Distintas coaliciones en todo el país están formulando recursos a este dictamen.

Entretanto, múltiples municipios empezaron a aplicar de nuevo las ordenanzas que prohíben dormir y acampar en la calle. Los Ángeles se negó (al menos en Skid Row), Laurie, recién llegado a la alcaldía de San Francisco, la aplicó con una serie de compromisos: primero, ofrecer todos los servicios sociales y garantizar que siempre haya disponibles; segundo, si la persona deniega toda ayuda, retirar sus estructuras de acampar en el espacio público. ¿El resultado? No hay grandes campamentos, las personas siguen sentadas o tumbadas en la calle.

En los patrullajes pude visitar servicios de atención social, y pude comprobar como, a partir de las 12 de la mañana, cuando una patrulla pedía por emisora una plaza en un refugio donde poder dirigir a una persona que vive en la calle, la respuesta era habitualmente la misma: «Desde hace 20 minutos ya no hay ninguna plaza libre en la ciudad». Les pregunté en varias ocasiones si ellos tenían contacto con otros refugios, con recursos de emergencia «crisis centers» de entidades privadas pero prestando servicio al ayuntamiento a lo que conocían algunos, pero no tenían contacto con quién los gestionaba y, a su criterio, «muchos no son muy colaboradores con la policía».

El equipo del sargento H. se ocupa de los encampments. Van con paramedics del fire department (bomberos), limpieza y DHS (Department of homeless services). Estos últimos son los que hacen vínculo emocional y son quienes días antes entregan las notificaciones. Los sargentos me enseñan cómo hay riesgo eléctrico ya que las personas que residen en este lugar han conectado el cableado público a sus cargadores para el teléfono móvil, el patinete eléctrico… Cuando se trata de personas viviendo dentro de coches les acompaña el servicio municipal que controla los estacionamientos y se lleva aquellos considerados por abandono o que llevan más de 48H estacionados en el mismo lugar.

Después de varios días patrullando con ellos me doy cuenta que no he visto mujeres policía en el servicio uniformado de DMACC. Le pregunto a los sargentos que me explican que antes de expandir el equipo sí que había mujeres pero que ya no se da el caso. Les pregunto el porqué y me responden que puede ser por el tipo de trabajo, que no es muy agradable. Añaden que algunos de los agentes son rudos y que sus actitudes pueden incomodar a las mujeres en un equipo predominado por hombres. Ambos motivos me resultan preocupantes.

Es tarea también de la Drug Market Agency Coordination Centrer organizar operativos conjuntos nocturnos en la rama de drogas junto con los oficiales de juego y ventas ilegales. Sin ellos, que son oficiales del Department of Public Works, no pueden perseguir la reventa de objetos sustraídos. Estos operativos son una manera de responder puntualmente con muchos efectivos a las quejas en una zona concreta. El capitán de Tenderloin, Sullivan, me comentó que de madrugada, en Market Street había quejas por más de 300 personas vendiendo objetos sustraídos en la calle, haciendo hogueras y traficando con drogas. «Sólo tenemos a 12 agentes en la noche, no podemos cubrir un mercado ilegal de este tamaño». Esa noche, en Mission y Market, pude asistir al dispositivo conjunto operado por DMACC en el que, a priori, se perseguría la venta de drogas y los mercados ilegales al aire libre. Finalmente se intervinieron dos bolsas de productos de higiene (jabón) sustraídos en un supermercado cercano para su venta en la calle.

En conclusión, este tipo de servicio central integrado operativamente por múltiples agencias tiene realmente impacto en la visibilidad de recursos en la calle y en su coordinación, ya que cada servicio realmente va dónde es necesario evitando duplicidades. Para la policía de San Francisco, implica poder disponer de efectivos para cubrir una problemática cuando en el territorio no tienen suficiente personal.

¿Sus atractivos dentro de la policía? el turno de 6 a 16h y el plus económico que se les retribuye, así como la posibilidad de hacer un elevado volumen de horas extra. Es un servicio que responde a una necesidad política y que lo hace con garantías. Para muchos, cubren un tipo de servicio que las patrullas no pueden asumir por carga de trabajo.

¿El detrimento? La policía de San Francisco está en la misma crisis reputacional que la mayoría de cuerpos policiales post George Floyd: están en números rojos cuanto a nuevas incorporaciones. Mientras que en esta unidad hay veinte policías y dos sargentos uniformados (sin tener en cuenta los de narcotics que van de paisano), a 500 metros, en la comisaría de Tenderloin, hay quince agentes por turno para hacer frente a todo tipo de incidentes violentos. Mientras los agentes uniformados de DMACC solo van a desalojos de campamentos y lo hacen en equipos de 6 agentes, los agentes de Tenderloin deben ir en pares a servicios imprevistos y difíciles de abordar. Además, aún tener la misma antigüedad en el cuerpo de policía, los agentes de DMACC cobran más estando en un turno diurno mientras que sus pares deben rotar en horarios de 16 a 04H, de 07 a 18H, etc.

El agravio comparativo crea una brecha que, a la larga, tiene un coste. Según los sargentos de DMACC, estos son los únicos alicientes para poder reclutar agentes para que se unan a este tipo de servicio que, según ellos, es menos atractivo que estar en la calle cubriendo todo tipo de servicios.

  • Greenwood, L., & Fashola, K. (2021). Illicit fentanyl from China: An evolving global operation. US-China Economic and Security Review Commission.
  • Forbes, C. (2024). San Francisco Police Department Response to the Tenderloin State of Emergency.
  • United States. Executive Office of the President, United States. Assistant to the President for Homeland Security, & Counterterrorism. (2006). The federal response to Hurricane Katrina: Lessons learned. Government Printing Office.
  • Wang, C., Lassi, N., Zhang, X., & Sharma, V. (2022). The evolving regulatory landscape for fentanyl: China, India, and global drug governance. International Journal of Environmental Research and Public Health19(4), 2074.

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