Encarcelación masiva

Son las dos de la tarde cuando entro al lobby de la cárcel. Con Ned, de Scotland Yard acompañamos a Bill, un sargento retirado que estuvo allí destinado en los años ochenta. Gracias a él podremos visitar la segunda cárcel más poblada del condado, la North County Correctional Facility.

El condado de Los Ángeles tiene la mayor población carcelaria en el país. Las dos cárceles más densas del condado de Los Ángeles son la Men’s central county jail en la ciudad de Los Ángeles con 5.944 encarcelados y la North County Correctional Facility con 4.752. En 2011, la Corte Suprema de los Estados Unidos ordenó a California reducir el número de presos a causa de denuncias por inconstitucionalidad dado el nivel de hacinamiento. En Junio de 2022 la población encarcelada era de 13.135, un descenso de un 13% desde 2011.

La encarcelación masiva en Estados Unidos es un fenómeno que ha evolucionado a lo largo de las décadas. En los años sesenta, la administración de Johnson lanzó la «guerra contra la pobreza» como un esfuerzo para abordar la creciente desigualdad económica construyendo vivienda social y planes de ayuda. Sin embargo, este enfoque cambió con la administración de Reagan hacia la «guerra contra el crimen», especialmente en la década de 1980 y 1990 con la implementación de penas más severas en particular para aquellos delitos relacionados con la salud pública (drogas).

Este cambio resultó en miles de personas encarceladas y una amplia crítica social por la tendencia racial entre las personas encarceladas. En junio de 2022 en las cárceles del condado de California el 55% de la población encarcelada era latina (7.500 personas), el 29% afroamericana (3.780 personas) y el 13% blanca (1.678 personas). El 70% era menor de 40 años, con 4.776 personas entre los 26 y 34 años de edad.

Datos extraídos de Los Angeles County Sheriff’s Department. (2022). Custody Division Population Quarterly Report, April – June 2022. Los datos actualizados se pueden consultar aquí.

Junto con el sargento retirado Bill pasamos el primer filtro de seguridad y tras varias puertas protegidas se abre una antesala, donde dos policías muy jóvenes llevan el control. Detrás de ellos hay un cajón metálico en el que leo «NARCAN». Les pregunto si su uso es muy frecuente y me responden: «honestamente, las sobredosis por fentanilo son diarias y tenemos Narcan repartido por todas las áreas de la cárcel, en cada módulo hay televisores en los que contínuamente se enseña como administrar este antídoto».

Unas escaleras nos conducen al centro de control. Allí dos policías son los encargados que controlar en última instancia todos los accesos de la cárcel. Gestionan las cámaras de todo el recinto y unos paneles lumínicos con cientos de bombillas les indican las puertas de las distintas alas y secciones de la cárcel.

Plano obtenido de Wikimedia Commons.

Nos guían sobre el plano. «Habéis accedido por la zona señalada en verde que es el parking del recinto, estamos en el primer edificio. A partir de aquí ya hay los primeros módulos residenciales. Enmedio los talleres y las tiendas». Con tiendas se refieren a reprografía, costura, lavandería y otros servicios.

«¿Y el comedor?» pregunta Bill. «Oh, eso cambió hace tiempo» responde uno de los policías, a lo que añade que ahora, cada módulo cuenta con un dormitorio de 60 camas y comedor propio. «Es más fácil de gestionar, el cátering se lleva a cada área de dormitorio, así no tenemos que dar seguridad a varios turnos de comedor y cuadrar que no se crucen entre módulos» especifica.

Imagen tipo de una cárcel del Condado de Los Ángeles.

Ned les pregunta si, una vez acceden a la cárcel, se les asigna un módulo aleatoriamente o se elige en función del perfil. «Exactamente, cada interno va a un módulo que encaja con su perfil, así, al ser de 60 unidades nos es más fácil de gestionar quién reside con quién» responden.

En cada área de cada módulo hay un policía al mando del centro de control y otro por cada dormitorio, es decir, un policía por cada sesenta personas. «Y no estamos a plena capacidad, entonces seguiríamos siendo los mismos para 5.000», explica uno de los policías de una de las áreas. “Como lo hacéis si ocurre alguna pelea o incidente grave?” Le pregunta Ned. “Tenemos más efectivos fuera de los módulos que llegan en muy poco tiempo, y el sistema de control de puertas es muy efectivo” responde uno de los policías.

El sistema penitenciario suele ser el primer destino de la mayoría de policías del Sheriff Department, la policía del condado. «La verdad es que es un trabajo muy duro, estás solo ante más de 60 personas encarceladas por distintos tipos de delito. Acabas de salir de 22 semanas de academia… nada te prepara para esto y el sitio en el que vas a pasar los siguientes dos años es en las celdas, cuando ocurre algo eres el primero en responder… algunos abandonan el trabajo después de haber elegido esta profesión porque es tan estresante y de riesgo que no lo pueden soportar» explica otro policía.

«¿Todos los modulos son así, con tantas literas?» les pregunto. «La gran mayoría, excepto el módulo 9, o 900 como le llamamos aquí, es el que en el mapa está en la esquina inferior derecha, allí las celdas son individuales» y añade que por el nivel de seguridad, este es el único ala de la cárcel con nivel de seguridad alto.

Imagen tipo de una cárcel del Condado de Los Ángeles (módulos individuales tras las puertas con cierre de seguridad).

Entonces conozco a una mujer, lleva tres años trabajando en la cárcel. Me explica que está valorando a qué unidades puede ir el año que viene.»Nadie quiere quedarse aquí, es normal, y más como están las cosas» reniega. Me detalla que los recortes son frecuentes para poder poner a más policías en las calles, porque «con los cambios judiciales, hay un fuerte sentimiento de impunidad y los delitos suceden pero hay menos condenas que impliquen entrar en la cárcel».

Cuando le pregunto por los cambios judiciales a los que se refiere me especifica que se trata de la AB 109, una medida votada en 2011 que redirige a los acusados ​​condenados por delitos graves y menos graves para que cumplan su condena en la cárcel del condado local en lugar de en una prisión estatal. También cita la Proposición 47 (Prop 47), una medida votada en 2014 que convirtió algunos delitos no violentos contra la propiedad cuyo valor no excede los $950 así como algunos delitos como el de posesión de droga, a la categoría de delitos menores o faltas. En 2022, de las más de doce mil detenciones que conllevaron ingreso a prisión en el Condado de Los Ángeles, el 95% fue por delitos graves y menos graves, la mayoría (cerca de siete mil) fueron por delitos contra las personas (lesiones).

Intento imaginar cómo debe ser trabajar de responsable de una celda con 60 hombres siendo mujer, joven, recién salida de la academia. «Se trata de ser dura pero justa, mantener una reputación, una imagen inquebrantable y siempre marcar muy bien los límites… algunas policías nuevas no saben mantener este estoicismo y los hombres las insultan, las piropean, les han perdido el respeto a los pocos meses» describe.

Conozco a otro policía, lleva dos años de responsable de módulo. Le pregunto si conoce cuantas personas internas están en situación de sin hogar, si al salir hay algún tipo de enlace con organizaciones para que no vayan directos a la calle.

Población en situación de sinhogarismo en 2022 en las cárceles del Condado de Los Ángeles.

Datos de Los Angeles County Sheriff’s Department. (2022). Custody Division Population Quarterly Report, April – June 2022.

«Durante mucho tiempo los antecedentes de la cárcel eran un criterio que expulsaba a las personas de alojamientos sociales, ahora por ley no se puede pero algunos propietarios continúan negándoles el acceso» me explica. Añade que conoce a bastantes hombres que ingresan en la cárcel rotativamente y que, cuando les pregunta, le dicen que ya necesitaban un techo. «Es muy preocupante porque significa que para ellos no hay otro lugar que la cárcel, nos hemos convertido para estas personas en su alojamiento residencial al que pueden acceder a corto plazo, lo único que tienen que hacer a cambio es delinquir».

Salimos del recinto dos horas después, aún procesando lo vivido. Ned, de Scotland Yard, se hace cruces con la ratio de policías por interno. «Es la masificación de las cárceles en Estados Unidos, pero imagínate trabajar aquí, donde todo son bandas» concluye.

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