Hoy he visitado la unidad de élite del Los Angeles Sheriff Department, la Special Enforcement Bureau (SEB). Nació en 1958 y se ha convertido en uno de los principales equipos tácticos de los Estados Unidos. Realiza alrededor de 200-300 operaciones tácticas al año, incluyendo situaciones de rehenes, tiradores activos, bombas y explosivos, y emergencias de alto riesgo, ya sea en entorno urbano, forestal o marítimo/fondo marino. SEB también brinda seguridad a dignatarios, como el Presidente y el Vicepresidente de los Estados Unidos.

Nos saluda Juan, lleva doce años en LASD-SEB, él nos enseñará las instalaciones. Nos muestra la sala de control donde un compañero suyo es el responsable de atender todas las llamadas que requieren colaboración de esta unidad especializada. Es una unidad centralizada que se activa por parte de los municipios de todo el condado, incluida la ciudad de Los Ángeles. «El SWAT de la LAPD solo interviene en Los Ángeles, pero si el incidente es sumamente crítico, nosotros tomamos el control; en el resto de la ciudad es nuestra unidad la que se hace cargo», me explica mientras añade que, cuando hubo las revueltas de Black Lives Matter por George Floyd, activaron esta unidad por defecto sin que nadie lo solicitase formalmente.
«Una vez se nos activa, seguimos una cadena de mando muy estricta: el capitán informa al subteniente y este al sargento de grupo, quien activará al Scout del grupo para que liste qué recursos materiales y humanos son necesarios», detalla Juan. El responsable de la sala de comunicaciones que tengo delante es quien se ocupa de que todo esté listo. Sin embargo, si parte del equipo está en sus casas y la emergencia está ubicada a cientos de kilómetros de la sede (que estoy visitando), la demora para llegar a la emergencia puede superar la hora o hora y media.

Para resolver esta desventaja, tienen dos herramientas: primero, siempre habrá dos o tres oficiales altamente entrenados que podrán desplazarse rápidamente, ya que los vehículos que disponen están disponibles las 24/7 y con los que se desplazan en su vida personal son del SEB y dentro tienen armamento y su equipo de intervención. Segundo, un equipo de entre diez y veinte oficiales de élite podrán desplazarse en uno de los helicópteros de los que dispone la unidad y que de rescate Sikorsky H-3 Sea King, que pueden transportar a un equipo de armas especiales de 20 personas con todo su equipo. Tienen capacidades de polea, rápel y cuerda rápida.

El resto del equipo necesario se desplazará con los vehículos necesarios, muchos de ellos balísticos. SEB cuenta con una unidad de explosivos, intervención crítica, armas químicas/biológicas y de servicios sanitarios en emergencias. Cada unidad cuenta con drones y con robots que se desplazan por tierra con capacidad de lanzar gas. Cada unidad también cuenta con perros K9 que varían en función de si son para el ataque, para explosivos o materiales peligrosos.
Cada subgrupo de intervención tiene un líder que no tiene rango jerárquico superior. Ese líder es el «scout» de su equipo, el Red Team. Es un deputy más. «Es lo bonito de esta unidad, tengo un sargento, pero las decisiones tácticas las tomo yo como Scout del equipo», me explica. Es quien define las tareas y las distribuye dentro del equipo: «hay quien se ocupa de hacer los mapas, quien reúne información del área, quien la envía y procesa… Todo en cuestión de minutos».
Juan nos explica cómo ha cambiado el perfil y la forma de trabajar en los últimos veinte años. «Ahora se buscan pensadores (thinkers) con gran agilidad mental, personas con mucha experiencia previa en barrios difíciles de Los Ángeles con capacidad de mantenerse frías ante mucha tensión y con facilidad para responder de forma rápida y efectiva ante las crisis», explica cuando le pregunto si se requiere formación militar. Para acceder se requiere que los deputies hayan pasado por cárceles y judiciales, las dos principales áreas del LASD, más cuatro años patrullando, así que cuando se presentan ya llevan más de diez años de servicio.
Una vez se presentan, cada equipo hace una búsqueda de la información y el bagaje de cada candidato que, una vez validado, hará una entrevista oral con el capitán de la unidad, dos exámenes escritos de resolución de casos prácticos sobre incidentes críticos y una serie de pruebas físicas. «Antes, las pruebas físicas eran muy duras, ahora se han hecho más asequibles, hay quien cree que es para que las mujeres entren más fácilmente, pero aquí hay mujeres que superan a muchos hombres en forma física», defiende Juan. Nos muestra el gimnasio mientras explica que es la responsabilidad de cada Scout asegurarse de que cada miembro del equipo entrene una hora y media al día como mínimo.
«Estamos cortos de efectivos y cuesta conseguir que vengan nuevas promociones», concluye al final de la visita. Al preguntarle por qué, describe que la LASD en muchas ciudades del condado recibe parte del presupuesto para garantizar presencia policial en las calles. Cubrir los efectivos mínimos en las calles, en cárceles y juzgados, las tres áreas principales de la policía del condado, es prioritario. Hasta que esas tres áreas no estén correctamente dimensionadas, no se abren plazas a las especialidades. Cada equipo (son 6 equipos de intervención) debería estar compuesto por ocho deputies, pero hoy son cinco.







