Un juez de la Corte Superior del Condado de Los Ángeles, tras años y años de sentenciar a personas a condenas de más de veinte años se dió cuenta de que, al salir, muchas acababan en las calles de Skid Row. Entonces creó un club de running que se reúne los lunes, jueves y viernes a las 6 de la madrugada en la puerta del albergue Night Mission. El documental puede verse aquí
Así que he encontrado al grupo en Instagram y he decidido escribir al Juez Craig Mitchell para poder entrevistarle. Quedamos un jueves a las 8 de la mañana en un Starbucks de la sede judicial de Los Ángeles, cerca del Ayuntamiento y el resto de edificios institucionales. Espero durante cinco minutos a un hombre que imagino que, como el resto de transeúntes de esta zona, irá vestido con un elegante traje.
Entonces me percato de que el Juez Craig Mitchell ya esperaba sentado en una silla del parque, vestido con ropa de deporte y su bicicleta de montaña apostada a un lado. Este hombre de 59 años no perdona el deporte. En unos minutos me aclarará que ha ido hoy con el club a las 6 de la mañana a correr diez kilómetros, su ruta sale del Midnight Mission Shelter y acaba cerca, a dos calles, en el centro de Skid Row.
El juez, además, se encuentra en plena campaña por la que postula a Fiscal del Condado de Los Ángeles. A continuación comparto un extracto de la conversación que tuvimos en la que me da su opinión sobre el sistema policial, judicial y asistencial sobre las personas que viven en las calles de Skid Row. Dos sistemas: «ley/orden» y «asistencia social» que institucionalmente se empeñan en separar pero que, como el juez deja entrever en nuestra conversación, están estrechamente ligados.
LP son mis iniciales, las suyas JCM.
LP Iniciativas como la suya ayudan a sacar a las personas de las calles, este tipo de apoyo comunitario. ¿Siempre es así? ¿Las personas permanecen en el Club?
JCM Bueno, eso es lo que intentamos hacer, aunque no siempre funciona. Hoy me levanté a las 4 de la mañana para ir al gimnasio con Álvaro, Fredo, Román y Javier, porque sé que es el poder del grupo lo que los mantiene practicando deportes y alejados de las calles.
LP ¿Cualquier persona puede unirse al Skid Row Running Club?
JCM Tenemos un grupo de corredores abierto y todo el mundo es bienvenido, aunque el proyecto está vinculado al programa residencial de abstinencia de drogas de Midnight Mission. Es un programa bien establecido en el que he estado involucrado desde hace 12 años.
LP ¿Ha cambiado la realidad en Skid Row desde entonces?
JCM Por supuesto, pero algunas cosas siguen igual. Hay más violencia y tráfico de drogas, pero también hay más programas, algunos de los cuales son buenos y otros no lo son.
LP Como juez, quería preguntarle acerca de su campaña para Fiscal del condado de Los Ángeles.
JCM ¡Ah! Debería empezar explicando que muchos de los problemas de seguridad que enfrentamos en la actualidad, muchos de los cuales provienen del colapso del sistema judicial que nuestro fiscal actual ha promovido desde su primer día en el cargo.
LP Leí la Directiva que Gascón envió en las primeras horas de asumir el cargo, ¿Qué opina?
JCM Para mi ese correo que envió es un fallo es de primero de liderazgo, cómo perder el apoyo interno en 5 minutos diciéndole a los que ahora son tu equipo que lo han hecho todo mal. Además, durante la pandemia ni siquiera iba presencialmente. ¿Cómo se supone que conocerá las realidades de las personas en las calles y de bajos ingresos si supervisa la realidad desde su casa adinerada? Cuando eres nuevo en un cargo de poder, lo primero que necesitas es apoyo, unir a las personas, llegar a un consenso. Él hizo lo contrario, escribió un correo electrónico a toda la administración de justicia de Los Ángeles afirmando que el trabajo realizado durante décadas estaba sesgado y era erróneo. Estableció una serie de directrices que redujeron las condenas y afirmó que para muchas de ellas no debían presentarse cargos. Esa decisión estaba basada en un estudio de la Universidad de Stanford. Estaremos de acuerdo en que el sistema judicial y penitenciario debe cambiar, pero no convirtiendo los delitos graves y violentos en condenas menores e insustanciales.
LP ¿Ha tenido usted experiencias con esa directiva?
JCM Hace solo unas semanas presencié cómo un hombre que había traficado con 100 kg de metanfetamina recibió 30 días de libertad condicional. No tiene sentido en absoluto.
LP Un fiscal de la ciudad tiene mucho poder aquí, ¿cierto?
JCM No será reelegido. Pero tienes razón. Ser fiscal de la ciudad y fiscal del condado implica ser elegido, por lo que es una campaña política. Eso significa que una administración de 4 años puede cambiar por completo el alcance de la persecución judicial en un lugar, como hizo Gascon, cambió la persecución en todo el condado de Los Ángeles. El primer día que fue elegido, tomó un informe de la Universidad de Stanford que abordaba la encarcelación masiva en Estados Unidos y definió una serie de directrices para implementar de inmediato. No se dio cuenta (o tal vez sí) del impacto que esas acciones tendrían en el corazón del sistema judicial y en la seguridad pública en nuestras calles.
LP Entonces, ¿qué mecanismos han tenido ustedes en estos 4 años?
JCM Recurrir las sentencias. Pero solo podíamos hacerlo en los casos que ya se habían presentado. Hay una gran cantidad de casos que ni siquiera se presentaron.
LP ¿Cree que la crisis de delincuencia y drogas actual en Los Ángeles de la que hablan los medios está relacionada con la situación que ha descrito en la que no hay condenas graves para este tipo de delitos?
JCM Sinceramente no tengo los datos y no podría hacer una afirmación tan severa. Pero no presentar casos de drogas, no investigarlos o que al final la sentencia sea como un delito menor crea en los delincuentes un sentimiento de impunidad. Es definitivamente un círculo vicioso. La falta de castigo genera más tráfico de drogas aquí, y las drogas están relacionadas con una amplia gama de delitos como agresiones sexuales, robos, hurtos, asaltos y mucho más.
LP ¿La metanfetamina y el fentanilo están destruyendo las calles más que el crack en los años noventa?
JCM Bueno, estamos viviendo los resultados socioeconómicos de la epidemia de crack de los años noventa. Familias que abandonaron a sus hijos debido a la adicción, niños que crecieron sin referentes, sin supervisión, sin cuidado alguno. Ahora esos niños que crecieron en las calles están involucrados en pandillas y en el tráfico de drogas… Pero tenemos nuevas drogas. Sí, el fentanilo está matando a estas personas porque es súper potente y quienes lo usan no conocen la cantidad adecuada, un poco más y estás muerto… pero es la metanfetamina la que está destruyendo familias. Porque crea esquizofrenia, sus efectos en el cerebro son absolutamente devastadores.
LP ¿Qué se puede hacer para combatir el tráfico de drogas?
JCM En primer lugar, necesitamos que la policía pueda hacer su trabajo. Necesitamos mejorar la investigación policial proporcionando recursos a las unidades de narcóticos, en lugar de desmantelarlas como ha sucedido en los últimos años. Luego, necesitamos que esos casos se presenten y se lleven a juicio. Si no se presentan, no tenemos un caso en primer lugar. Pero también, al final, necesitamos que esos casos sean procesados en toda la extensión de la ley, necesitamos condenas fuertes para los casos de tráfico de drogas.
Y una vez en el tribunal, necesitamos sentencias severas para el tráfico de drogas. Enviar un mensaje claro para combatir la impunidad que tienen los traficantes en la actualidad, los mexicanos están distribuyendo metanfetaminas como si fueran dulces.
LP ¿Cree que los esfuerzos de Karen Bass, la nueva alcaldesa, por alojar a las personas viviendo en la calle están siendo efectivos?
JCM ¿Has leído «Rough Sleepers»? Es un libro que explica muy bien los problemas detrás de las personas que viven en la calle de manera crónica. Aplaudo los esfuerzos de K. Bass por resolver esta situación, pero si no encontramos una solución que conecte la vivienda con las personas que usan drogas o que tienen graves problemas de salud mental, seguiremos teniendo los mismos problemas en las calles.
LP En cuanto a la decisión que permitió los campamentos en las calles, ¿qué opina al respecto?
JCM Conozco al juez que tomó esta decisión. Una vez más, el equilibrio es difícil de gestionar, pero si facilitamos la vida en las calles y el tráfico de drogas, no estamos ayudando a las personas a salir de las calles, las estamos condenando allí.
LP ¿Qué opina de los Programas como Rapid Diversion, que sustituyen las penas por ciertos delitos para las personas que tienen adicciones a cambio de programas de rehabilitación o LA DOOR, para las personas con problemas severos de salud mental?
JCM Bueno, hay programas y programas. Además, son de acogimiento voluntario. Pasado un año se puede verificar si se han cumplido. En mi experiencia y opinión, si algún abogado me presenta un programa como una compensación por tiempo de cárcel y yo conozco ese programa y es un desastre, no lo aceptaré. El de Night Mision, por ejemplo, es bueno. Estamos conectados con él a través del Skid Row Running Club y he formado parte de él durante años. Ese programa es residencial y requiere abstinencia, se hacen pruebas diarias y tienen 3 grupos de reuniones al día.
LP Este tipo de programas, además, implican que si la persona acepta no va a quedar registro de los antecedentes, ¿es así?
JCM Exactamente, porque se presentan como no culpable o sin declarar, entonces no quedará en los antecedentes. Está orientado para que las personas que están pasando por un momento difícil de su vida y delinquen en pequeños hurtos o otros hechos no graves puedan vincularse a estos programas sin que les impida a un futuro acceder a un hogar (aunque ahora por ley los antecedentes ya no discriminan en la obtención de un alquiler). El caso es que si se aplican estas medidas para delitos más graves y no constan los antecedentes, ahí sí que tendríamos una situación delicada.
LP ¿Qué piensa de la Proposición 36?
JCM Fue una iniciativa relacionada con el programa Safer Cities presentado por Bill Bratton. Sustituía la cárcel por programas de rehabilitación obligados y vinculados al programa penitenciario. Aunque la cárcel no es un centro de rehabilitación, ya que no tenemos tantos tratamientos exitosos de rehabilitación, un período obligatorio de 2 semanas en la cárcel para desintoxicar a las personas que usan drogas es el único mecanismo que teníamos en ese momento. Si pudiéramos contar con una clínica de desintoxicación obligatoria de 2 semanas para las personas que usan drogas, eso sería una de las mejores medidas que podríamos tener.
LP Y en cuanto a la salud mental, ¿qué opina?
JCM Ese es uno de nuestros mayores problemas. A veces, las personas que están en un grave estado de crisis presentan comportamientos violentos pero solo pasan unas pocas horas en la sala de emergencias y eso no es suficiente para que el sistema se estabilice. La policía puede retenerlos más tiempo, pero una vez más, estamos utilizando a la policía y la cárcel como instalaciones de rehabilitación o salud mental obligatoria.
LP A partir de su experiencia con los hombres y mujeres del Skid Row Running Club, ¿cuáles son sus principales aprendizajes?
JCM El sentido de comunidad, eso es algo que prospera en las personas. Vivir en las calles puede ser una experiencia muy solitaria. Corremos 3 días a la semana: los lunes, jueves y viernes. Es una excelente manera de mantenerse en contacto con las personas, de asegurarnos de que estén bien, de que no se retiren del programa, de que no usen drogas ni regresen a las calles. De hecho, Alfonso, uno de nuestros corredores, cumpliría un año de abstinencia mañana. Hace dos semanas terminó el programa residencial de rehabilitación comunitaria y, al mudarse a una vivienda individual sin apoyo, volvió a las drogas. Dejó de correr con nosotros, dejamos de mantenernos en contacto con el grupo y perdimos el rastro el uno del otro.
LP En el documental también menciona el poder de hacer que cualquiera se sienta especial, eso es definitivamente importante, ¿verdad?
JCM Por supuesto. Incluso las cosas más pequeñas. Las cosas que podríamos pensar que son vanas o no valen la pena, cualquiera puede sentirse especial, y para aquellos que luchan contra la falta de vivienda y el abuso de drogas, sentirse especial marca una gran diferencia al enfrentar el trauma y las dificultades que viven a diario. Para nosotros en el club de corredores, ir a nadar un día a la semana, correr por el Griffith park otro día a la semana, celebrar un cumpleaños al final de cada carrera, organizar una cena después de una competición de 10, 24, 42 km, hacer una ruta en bicicleta desde los Cañones o San Francisco a Los Ángeles, todo cuenta.

Fantástica entrevista!!
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