En un trabajo de hombres

Ayer conocí a Tracy en un encuentro de la International Police Association (IPA) en Marina del Rey. Ella entró en el Sheriff Department en 1972 y cuatro años más tarde fue la primera mujer sargenta del LASD, destinada en Temple Station. Con solo treinta y seis años se convirtió en la jueza más joven de Long Beach. Pero su camino en el mundo policial y judicial no se aleja mucho del de las mujeres que conocí cuando entré en 2013 en la Guardia Urbana y que se han jubilado recientemente, como Tracy.

Siento que el legado de las que nos abrieron camino se puede perder y con ellas sus experiencias y aprendizajes, así que escribo este post para recoger algunas (aunque seguramente me quedaré corta). Iré compaginando lo que Tracy me ha contado del Los Ángeles Sheriff Department con lo que Carmeta, Lu, Enri o María me contaron cuando las conocí en la GUB.

«Cuando empecé en 1972, el sargento, en nuestro primer día de briefing, nos dijo que no nos quería allí, que esta era una decisión política y que si realmente queríamos arriesgarnos, iríamos solas, porque no iba a poner a ninguno de sus hombres en peligro ni a cuidarnos», me relata Tracy. Me explica que las hicieron salir a patrullar en falda hasta las rodillas, tacones y bolso. «Montamos una buena protesta y nos dieron ropa de hombre que nosotras mismas entallamos».

A la derecha, la primera promoción de mujeres de la LASD en 1972. A la izquierda, una vez consiguieron la misma uniformidad que los hombres.

empezó una época en la que las mujeres éramos vistas como necesarias, especialmente en la cadena de mando», prosigue. Aún así, dentro de la plantilla de agentes seguía habiendo fricción. Me explica que una vez, siendo ella agente, un compañero se acercó por detrás mientras ella hacía fotocopias y le agarró los pechos. «Le di tal golpe que le rompí tres costillas, él dijo que se lo había hecho un detenido en custodia, claro, que iba a decir».

A la izquierda, primera promoción de mujeres de la Guardia Urbana en 1979. A la derecha, entrevista que les hicieron en 2022 cuando la primera promoción se jubiló.

Pienso, mientras hablo con ella, en cómo Carmeta me hablaba de un sargento que tuvo, que era exoficial y que no quería mujeres dentro de la Guardia Urbana. Me explicó que se dio cuenta de que estaba embarazada estando de servicio. «Me ponían siempre en vespino, era invierno y llovía. Circular por la Barcelona adoquinada era peligroso, pero a mí no me importaba, hasta que me dijo el médico que estaba embarazada». Ese mismo día fue a hablar con el sargento, continuó en moto porque él era de los que querían demostrar que este no era un trabajo para mujeres.

También me acuerdo de cómo Lu y Enri reían al contarme que tenían que ir con el bolso y los tacones a regular el tráfico en mitad de Gran Vía o Diagonal. «A muchas unidades se accedía con un proceso previo y no podíamos ni optar», me contaba Lu, «a muchas las enviaban a la central de comunicaciones o a jefatura a mecanografiar para los jefes», me explicaba Carmeta. Sobre estas segundas siempre se abría otro tipo de debate por parte del resto de la plantilla, menos profesional y más de juicio de valor.

Esta realidad también la vivió Tracy o Jeanette Applegate, también retirada desde hace años y con la que hablo sobre el trabajo que ella ha desarrollado a lo largo de su carrera profesional asistiendo a mujeres víctimas de violencia de género. «Era un trabajo que el resto de policías no valoraban, como si no fuese tan policial como arrestar a ladrones. Yo estoy muy orgullosa de haber sido el enlace con la justicia para estas mujeres y sus familias», me explica Jeanette.

Para Tracy, el camino dio un giro del trabajo policial al judicial cuando, tras un accidente estando de servicio, la trasladaron a la oficina del Sheriff del Condado donde trabajó con algunos Prosecutor Attorney (Fiscales) y decidió que ella también podía ejercer como tal. Durante unos años compaginó prisiones con la facultad de Derecho y tras graduarse, coincidió que necesitaban mujeres juezas. Así, con 36 años, fue la jueza más joven de Long Beach, cargo del que se jubiló en 2018.

«Siempre he sentido, a lo largo de mi carrera, que las mujeres tenemos que demostrar más. No importa cómo de bien hagamos nuestro trabajo, como intentemos transformar nuestra realidad, siempre estamos bajo el escrutinio», concluye Jeanette. En California, el 27% de los policías son mujeres, pero en el rango de Capitana solo el 13% lo son.

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