Acabo de iniciar una de las experiencias más diferentes y a la vez inquietantes, inciertas, emocionantes, motivadoras de mi vida. Lo que en el doctorado fue una aventura en Nueva York conociendo a los servicios sociales y policiales en materia de sinhogarismo, se ha convertido en un aperitivo para mi en comparación a lo que estoy iniciando en L.A donde estaré 3 meses investigando de la mano de la cátedra Manuel Ballbé SHDG de la UAB las medidas políticas, sociales y policiales en el barrio de Skid Row.
En Los Angeles su realidad ha hecho que el Ayuntamiento, bajo petición estatal y judicial haya tenido que desarrollar planes de contingencia urgentes para realojar una población en situación de calle, que no ha hecho más que crecer: un 32% en Venice, un 14% en Hollywood y un 13% en Skid Row.
Los Angeles tiene una población viviendo en la calle que supera las 44mil personas. La SPA4 es la correspondiente a la zona central (Downtown LA) y tiene cerca de 15mil personas viviendo en la calle. A pesar de abarcar solo 6km cuadrados y unos cincuenta bloques, Skid Row tiene 4.400 personas sin vivienda, 2.695 de ellas viviendo en la calle, según el Censo de Personas sin Hogar del Área Metropolitana de Los Ángeles de 2022. Esta es la concentración más densa de personas sin hogar en el condado.

Sin embargo, y por lo que he podido comprobar hoy de primera mano, no es hasta cruzar Main Street que la realidad no empieza a cambiar. Hasta entonces, en el lado oeste de Downtown, la realidad es la de un distrito financiero, con escasa movilidad y limpieza estricta del espacio urbano. Hay cafeterías hipsters donde comprar un café a 7 dólares, libros de arte o vinilos. Una habitación en un apartamento de Airbnb no desciende de los 2.000 dólares, clases de yoga, cerámica y rocódromos. Pero es cruzar Main Street y ver cómo los edificios se ven más deteriorados.

Allí es dónde he empezado a ver cambios importantes, pero ha sido al cruzar Los Angeles St cuando, de repente, me he encontrado en medio de un verdadero campamento. Tiendas de campaña a ambos lados, y decenas de personas ocupando la vía, andando sin destino, de cuerpo presente aunque claramente abstraídas con la mirada vacía y el cuerpo vacilante. Algunas personas en las esquinas chillando, algunos haciendo negocios de dudosa legalidad a plena luz del día. En su mayoría personas tumbadas, algunas con muletas, alguna silla de ruedas. Un hombre estaba apoyado en una farola con los brazos colgando, no podía sostenerse. En medio de este escenario, la comisaría de la LAPD Central Community Station. Me pregunto si siempre ha sido así, pero mirando las imágenes de Google street view antes de la pandemia no había tiendas de campaña allí.

Alrededor del 36% de las personas que viven en las calles de Skid Row tienen un trastorno de salud mental grave, el 33% trastorno por uso de sustancias, el 25% una discapacidad física y el 13% una discapacidad intelectual. El 38% ha experimentado violencia doméstica o violencia de pareja. Aproximadamente el 56% de las personas que viven en la calle en Skid Row se identifican como afroamericanas, mientras que el 24% se identifican como hispanas/latinas. Skid Row también tiene la cifra y la concentración más alta de muertes por sobredosis en el condado.
Sigo avanzando y giro por San Julian Street, una de las calles históricamente más inseguras y difíciles de Skid Row. Allí veo más tiendas de campaña pero la realidad es muy parecida a la de la calle anterior. En mitad del tramo veo una carpa, pienso en que debe ser alguna entidad ofreciendo apoyo y así es, pero ofrecen conexión a internet gratuita.
De repente cuatro camiones de bomberos giran hacia San Pedro Street con las sirenas puestas. No me había percatado pero huele a hollín y veo en el cielo una enorme nube negra. Hace meses hubo otro incendio en ese mismo lugar. Recuerdo que el officer Prins me había comentado que la central de la LAFD de Skid Row (Station n.9) es la que tiene más servicios de Estados Unidos en 2018. En 2020 el 911 recibió más de 14,000 llamadas relacionadas con la falta de vivienda en Skid Row, que abarcaban problemas de salud mental y el uso de sustancias como el fentanilo, todos vinculados al problema de la falta de vivienda.
Es en Winston St con Wall St que hablo con el officer Mendoza, me explica que la situación es así a diario desde hace años. Le pregunto como es que las tiendas de campaña están situadas mayormente alrededor de la comisaría central, si es una estrategia del Ayuntamiento, a lo que me responde que en general están todas cerca de los distintos refugios y servicios para personas sin hogar.
El contraste radical que separa Downtown de Skid Row, esa frontera invisible, es una realidad construida desde sus orígenes (1870) cuando era un barrio periférico que, igual que otras ciudades, concentraba a las personas marginadas y sin recursos. Cuando en la década de los setenta Skid Row auyentaba a los clientes, Los Ángeles, a diferencia de otras en las que demolieron sus barrios más precarios para su reconversión, optó en 1976 por mantenerlo como un lugar para las personas sin hogar.
Tenía un enfoque humanitario, pero también buscaba «contener» a esta población en Skid Row y evitar que se dispersara por el centro de la ciudad dando la oportunidad a otros barrios para reformarse y, recientemente, gentrificarse. Des de los años noventa antiguos almacenes industriales se reconvierten en lofts y antiguas entidades financieras en hoteles boutique. A medida que los barrios circundantes se gentrifican, los desarrolladores miran Skid Row como el siguiente trozo de pastel.
Esta voluntad de mantener Skid Row como un barrio para las personas en situación de sinhogarismo es lo que ha llevado coloquialmente en algunos sectores a hablar del barrio como «un vertedero de las personas más marginadas de Estados Unidos», dado que son muchos los Estados y Condados que desplazan a sus personas en situación de sinhogarismo y sin recursos a Skid Row. La elevada concentración de recursos sociales, además hace que el efecto imán sea aún mayor. Los retos son elevados y el coste económico aunque difícil de calcular, es elevado.
En 2021, un juez del Tribunal del Distrito de los Estados Unidos en Los Ángeles ordenó a la ciudad encontrar viviendas de inmediato para todas las personas sin hogar en Skid Row, comenzando con mujeres y niños, pero la decisión fue revocada por un tribunal de apelaciones. La medida HHH aprobada con 1.2 billones de dólares, la medida para los campamentos, de 16 millones y el plan de acción Inside Safe de 64 millones revierten en el barrio de Skid Row. Así como el Skid Row Action Plan con Skid Row Action Plan 280 millones de dólares. Aun así, las dificultades para mantener servicios clave como el programa de intercambio de jeringuillas, los baños públicos o los apartamentos de Housing First están al borde del cierre.
Actualmente hay 1.500 personas al borde de perder su hogar social en Skid Row en bloques que se han convertido en nidos de cucarachas, ratas, moho y actividades delincuenciales como el tráfico de drogas o la prostitución ilegal en una gestión últimamente accidentada por parte de la entidad Skid Row Housing Trust.
Referencias:
More Housing and Services in Skid Row
https://www.latimes.com/homeless-housing/story/2020-02-21/homeless-skid-row-fire-station-9-lafd