Hay mucho escrito sobre comunicación en caso de emergencia. Sobre qué se debe hacer y qué no. Aquí una pequeña lista:
Hay DO’s y DONT’s:
Lista de DO’s:
– Informar de inmediato sobre: qué ha sucedido o puede suceder, cuándo tiene o tendrá lugar, dónde (qué zona exacta se ve o verá afectada), quién se ve o se verá afectado, qué debe esa persona hacer al respecto, porqué debe hacerlo (qué consecuencias tiene no seguir las indicaciones).
– Informar de forma contrastada, sin generar incoherencias.
– El estilo, el formato y el medio de los mensajes son los factores determinantes: se debe ser conciso y evitar alarmismos.
– Conocer el tipo de personas afectadas: qué información necesita saber, por qué canales les llegará mejor la información: línea telefónica, redes sociales, apps…
– Conocer nuestros handicaps nos ayuda a hacer nuestra comunicación y estrategia más efectivas. En el mejor de los casos y que luego no ocurra, ese aprendizaje habrá servido a modo de simulacro. La población prefiere estar informada.
Lista de DONT’s:
– Querer emplear palabras tranquilizadoras. Si tras un mensaje de gravedad publicamos “no os preocupéis” generamos duda y confusión en la población. ¿Me informan de que hay una bomba en la estación pero que no me preocupe? Incoherente, va contra la naturaleza humana. ** Un ejemplo histórico de esto son los carteles “Keep Calm and Carry On” creados en Reino Unido el 1939 con el objetivo de subir la moral de la ciudadanía del país bajo amenaza de una invasión inminente. No se llegaron a usar. En cambio, las charlas junto al fuego de Roosevelt mantuvieron al mundo pendiente de la radio, generando el efecto que esos carteles querían lograr.
– No comunicar por miedo a generar alarma: Uno de los argumentos que más he oído últimamente es el siguiente: no es el momento, a días de que posiblemente haya un atentado, de dar consejos e informar a la sociedad sobre qué hacer en caso de emergencia, ese es un trabajo a largo plazo de formación en protección civil. No por eso debemos dejar de informar y prevenir una emergencia, si luego no es cierto o era falsa alarma, al menos habrá servido de simulacro.