El ser humano, es humano al fin y al cabo. La realidad, según un informe de Dennis S. Mileti, es aquello que el ser humano cree que pasará. Y las tragedias, las creemos improbables, y en caso que sucedan, creemos que no nos ocurrirán a nosotros. Los casos excepcionales se corresponden a poblaciones que viven desastres de forma repetitiva, un ejemplo es la reacción ordenada y casi sistemática de la población de Japón ante el terremoto y tsunami de 2011.
En el informe de Mileti&Sorenson (1990), Communication of emergency public warnings, Colorado State University, pág 58; él detalla todo un proceso en la recepción de la emergencia: 1/hearing 2/understanding 3/believing 4/personalising 5/responding.
En el quinto paso, el investigador cita dos formas que el ser humano tiene de reaccionar:
La primera es la intuición: explica que a falta de información, muchas de las veces, las personas optamos por hacer lo que nos parece una buena idea.
Se suele decir que el sentido común es el menor de los sentidos. Por ejemplo, son muchos los casos en que los vecinos bajan por la escalera cuando hay un incendio en el edificio sin saber en qué piso está, cuando si el incendio no es grave estamos más seguros en casa y es mejor quedarse confinado.
La segunda que aporta es la revelación: se basa en aquello que hacemos porque alguien nos lo ha contado. Alguien con autoridad, o en su defecto, otro emisor que llene el vacío.
Si no nos han dado instrucciones hacemos aquello que nuestra prima nos dijo que había hecho un amigo suyo que le había pasado algo parecido, o lo que hemos visto en series de televisión o películas. Hoy, ese prescriptor está difuminado en la red.
Henry Jenkins, director de Estudios comparados en el M.I.T, analiza en una open lecture la comunicación tras los hechos de Columbine, y explica la incidencia de internet en la redefinición del Moral Panic.
https://ocw.mit.edu/courses/comparative-media-studies-writing/cms-930-media-education-and-the-marketplace-fall-2001/video-lectures/media-literacy-as-a-strategy-for-combatting-moral-panic/
Según él, el Moral Panic se convierte en el fenómeno en el que una persona deja de hacerse preguntas y asume que tiene todas las respuestas. Explica el efecto que tiene internet sobre éste fenómeno y pone cómo ejemplo una encuesta que el Post hizo a la ciudadanía americana preguntando de dónde habían sacado la información sobre el caso de Columbine, y el 80% (¡el 80%!) contestó que de internet.
El ser humano siempre pregunta y se asegura. ¿A quién acude? A las redes sociales, a sus familiares, a sus amigos, a los medios de comunicación. Es un hecho constante ¿Qué podemos hacer? Convertirnos en la fuente fidedigna.
De hecho, y como también aparece en un estudio de Dennis S. Mileti, el ser humano tiende a no hacer caso de los primeros mensajes de emergencia: primero confirma que estos mensajes son ciertos. Este es un comportamiento repetitivo, propio de nuestro instinto, muy complejo de modificar.
En el paso 3/believing, el factor credibilidad es esencial. Mileti también explica (pág.45) el dilema organizacional que puede generar comunicar o no una emergencia cuando no se está seguro que ocurra por no crear falsa expectativa y derivar en el fenómeno o mito del «crying wolf» o «Pedro y el Lobo».
Pero, ¿qué es, hoy en día, considerado una fuente creíble?.

Según el el barómetro de Edelman de 2017, fruto de la crisis económica, y de confianza en el sistema político y económico; esta confianza ha pasado a recaer en las personas corrientes, que saben mucho de temas concretos. Eso significa que hoy las organizaciones, además de comunicar por sí mismas, deben encontrar en las redes sociales a los colectivos y las personas afines a la causa y que pueden hacer eco y dar veracidad a los contenidos que se aporten.